En una era en la que la conectividad digital moldea y dan relación a cada aspecto de nuestra cotidianidad, la demanda de centros de datos ha alcanzado niveles sin precedentes. Estas instalaciones almacenan y procesan grandes cantidades de información, que son indispensables para que funcione el mundo tal como lo conocemos.
Sin embargo, las operaciones relacionadas con los centros de datos conllevan un costo ambiental significativo, en particular en lo que respecta a los materiales, la energía y, sobre todo, el uso del agua. Incluso un centro de datos de pequeña escala puede tener una huella hídrica sustancial.
Por ejemplo, un centro de datos de 1 megavatio puede utilizar hasta 25,5 millones de litros de agua al año solo para refrigeración, lo que equivale al consumo diario de agua de aproximadamente 300.000 personas.
Por su parte, la inteligencia artificial (IA) consume una gran cantidad de energía para entrenar modelos de datos complejos. Cuando se utiliza energía a esos niveles, se necesita agua para enfriar las máquinas que realizan el procesamiento de IA.
El rápido crecimiento de la IA y la expansión de los centros de datos asociados solo intensificarán este desafío.
Se estima que GPT-3, un modelo de IA, consume 500 ml de agua por cada 10-50 respuestas. Cuando se multiplica por miles de millones de usuarios, la huella hídrica total de la IA se vuelve insostenible.
Aunque los operadores de centros de datos han comenzado a comprender y medir su consumo de agua, el Foro Económico Mundial advierte que este sigue siendo un aspecto a menudo pasado por alto de las operaciones centrales de los centros de datos en comparación con el carbono.
Esto enfatiza una oportunidad importante para escalar soluciones estratégicas de gestión circular del agua, como la reposición y optimización del agua, en los centros de datos.
La economía circular del agua como una solución para los centros de datos sostenibles
El diseño de los centros de datos tienen intrínsecamente relación con la evolución de la IA, la tecnología de procesadores y las innovaciones en la gestión del agua.
Los operadores de centros de datos reconocen el consumo de agua como un desafío crítico, por lo que ahora establecen objetivos ambiciosos positivos que los impulsan a incorporar la gestión hídrica como una consideración clave en sus operaciones estándar, según el Foro Económico Mundial.
Este enfoque proactivo garantiza que la sostenibilidad hídrica se convierta en una parte integral de sus prácticas comerciales, lo que ayuda a mitigar los impactos ambientales y respalda la eficiencia operativa a largo plazo.
Estas soluciones implican la reutilización y el reciclaje del agua para crear un sistema de gestión hídrica sostenible y eficiente.
Asimismo, prácticas como los sistemas de refrigeración de circuito cerrado, que implican el reciclaje de aguas residuales o la recolección de agua de lluvia, ya han demostrado reducciones significativas en el uso de agua dulce, con ahorros potenciales del 50 al 70 por ciento donde se implementan estos sistemas.
La integración de los principios de gestión hídrica circular representa un paso fundamental para garantizar que los centros de datos puedan ser capaces de soportar la próxima ola de avances tecnológicos en un mundo sediento.
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