La expansión de los agentes autónomos de inteligencia artificial está creando un nuevo desafío para las empresas: tecnologías capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones sin que necesariamente exista una supervisión formal. Un informe de KnowBe4, publicado en junio, puso el foco sobre esta situación en Brasil. El estudio señala que el 65% de las empresas brasileñas consultadas ya hace uso de agentes autónomos de IA o también llamado IA Sombra, mientras que el 60% de sus líderes reconoce que estas herramientas funcionan sin una estructura formal de aprobación o gobernanza.
El escenario da forma a un fenómeno conocido como IA sombra o Shadow AI. El concepto describe el uso de soluciones de inteligencia artificial dentro de una organización sin que estas hayan pasado por los mecanismos establecidos por las áreas de tecnología, seguridad o cumplimiento.
El problema adquiere otra dimensión cuando estos agentes tienen acceso a sistemas corporativos. Una herramienta puede consultar información de clientes en un CRM, procesar solicitudes o incluso recomendar acciones comerciales sin que exista un responsable claramente identificado.
Prohibir la IA no elimina el problema
La reacción más sencilla para una compañía podría ser bloquear las herramientas que no hayan sido autorizadas. Sin embargo, los datos sugieren que esta estrategia puede terminar trasladando el problema fuera de la vista de los responsables de tecnología.
En Brasil, el 47% de los trabajadores encuestados aseguró que buscaría alternativas por cuenta propia si las herramientas de IA aprobadas por su empresa fueran demasiado lentas o restrictivas, incluso sabiendo que esa conducta contradice las políticas internas.
La situación también aparece en el panorama internacional. KnowBe4 señaló durante la Black Hat Conference 2026 que el 58% de los responsables de ciberseguridad reconoce que los agentes de IA ya ejecutan acciones dentro de los flujos de trabajo de sus organizaciones. Además, el 52% admite que estos usos todavía no están aprobados ni gobernados formalmente.
Esto refleja una brecha cada vez más evidente: construir un agente puede tomar apenas unas horas, mientras que establecer controles corporativos puede requerir procesos mucho más largos.
El riesgo aumenta cuando la IA accede al CRM o ERP
La preocupación no se limita al uso de herramientas generativas para redactar documentos o resumir información. El verdadero salto de riesgo aparece cuando los agentes autónomos se conectan con sistemas empresariales.
Un agente integrado con un ERP, CRM o HCM puede heredar determinados permisos de esas plataformas. Por ello, la gestión de estos sistemas debe contemplar también qué información puede consultar el agente, qué acciones está autorizado a ejecutar y quién responde por sus decisiones.
Un reporte de Akamai publicado en agosto de 2026 también advirtió sobre el crecimiento del uso empresarial de IA fuera de los controles corporativos. Entre los riesgos identificados aparecen las extensiones de navegador y los agentes autónomos vulnerables, capaces de ampliar la superficie de ataque de una organización.
La situación incluso puede revelar información que permanecía olvidada dentro de una compañía. Sistemas antiguos, archivos sin clasificar o repositorios poco supervisados pueden quedar al alcance de un agente que tenga permisos suficientes para recorrerlos.
La respuesta pasa por gobernar los agentes
Frente a este escenario, KnowBe4 plantea una estrategia basada en cuatro elementos: mantener un inventario actualizado de los agentes, asignar un responsable para cada uno, identificar las fuentes de datos a las que pueden acceder y establecer un ciclo de vida que determine cuándo deben activarse, modificarse o retirarse.
El objetivo no consiste únicamente en restringir la inteligencia artificial, sino en conocer qué herramientas están funcionando dentro de la organización y bajo qué condiciones.
Con el uso IA sombra en empresas evidencia así un problema que va más allá de la adopción tecnológica. Las empresas están incorporando sistemas capaces de actuar por sí mismos a una velocidad que sus estructuras de control todavía no consiguen igualar. El reto para los próximos años será conseguir que esa velocidad de innovación avance acompañada de seguridad, responsabilidad y gobernanza.
Con información de Ecosistemastartup / Redacción Noti AI
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