Las empresas desarrolladoras de plataformas constantemente recopilan información de los usuarios con la intención de mejorar sus servicios. Sin embargo, esos datos personales quedan expuestos en los asistentes de navegador de IA.
Es común que, al ingresar a una plataforma, esta pida al usuario la autorización para recopilar datos. No obstante, la persona suele no leer y aceptar los términos y condiciones sin saber todo lo que está aprobando.
De esta manera, los diferentes asistentes de navegador de IA tendrán la información personal del usuario que, en muchos casos, se utiliza para entrenar los modelos de inteligencia artificial.
¿Cómo los asistentes de navegador de IA recopilan datos personales?
La inteligencia artificial requiere de datos para ofrecer una experiencia más personalizada. Es decir, mientras más información personal maneje, el modelo podría ofrecer un servicio más preciso.
De esta forma, los datos representan una especie de “alimento” para la inteligencia artificial, sobre todo para los agentes de IA y robots conversacionales. Estos están diseñados para actuar como el usuario, responder sus correos o mensajes.
En consecuencia, necesitan saber cómo habla la persona, el estilo, conocer sus gustos y preferencias, con la intención de lograr el cometido para el cual fueron creados. Y, aunque el usuario autorice el acceso a estos datos, no deja de representar un riesgo.
En el caso de las extensiones de IA para navegadores, un estudio académico demostró cómo operan para obtener la información. Según el informe, estos asistentes ejecutan “prácticas generalizadas de seguimiento, elaboración de perfiles y personalización que plantean serios problemas de privacidad”.
La investigación la realizaron académicos de University College London (UCL) y la Universidad Mediterránea de Reggio Calabria. Los resultados se presentaron recientemente en el simposio de seguridad USENIX de Seattle, EEUU.
¿Qué reveló el informe?
Durante el estudio, los investigadores crearon un perfil de usuario ficticio para probar varios asistentes de navegadores de inteligencia artificial. En los resultados, se descubrió que las extensiones de IA compartieron con sus servidores varios datos confidenciales.
Entre estos destaca información de los contenidos de las búsquedas, datos bancarios, de salud, así como la dirección de IP del usuario. Además, los asistentes demostraron que pueden inferir información personal del usuario, como su edad, género e ingresos.
En el informe, los investigadores señalaron que con todos estos datos, las extensiones de IA personalizaron las respuestas e, incluso, aprovecharon la información en diferentes sesiones de navegación.
Al respecto, Anna Maria Mandalari, investigadora de Ingeniería y Electrónica de University College London, indicó que los asistentes de navegador impulsados por IA acceden a datos que no deberían revelarse.
“Los asistentes de navegador de IA operan con un acceso sin precedentes al comportamiento en línea de los usuarios en áreas de su vida en línea que deberían permanecer privadas”, dijo.
Peligros más comunes
Por su parte, Hervé Lambert, gerente de operaciones de servicio al cliente en Panda Security, alertó que el hecho de que las tecnológicas recopilen datos para entrenar a sus modelos, supone varios riesgos para el usuario.
En una publicación de El País, indicó que entre los peligros más comunes de la exposición de información privada se encuentra la suplantación de identidad, extorsión y manipulación comercial.
Ante esto, los expertos recomiendan al usuario ser proactivo en su seguridad y asegurarse de leer las condiciones de uso que presentan las plataformas, para así minimizar el riesgo de que los asistentes de navegador de IA utilicen los datos personales.
La Relación entre Datos, Robots e Inteligencia Artificial
Para que la IA funcione, necesita grandes cantidades de datos que le sirvan de «alimento». En el caso de los asistentes conversacionales y los agentes de IA, estos datos les permiten imitar el estilo del usuario y ofrecer respuestas personalizadas. Esta necesidad de información es el mismo principio que permite a robots avanzados, como los modelos G1 y Go2 de Unitree, funcionar con fluidez e inteligencia.
Estos impresionantes robots, traídos a Venezuela por Nasar Dagga, son ejemplos de cómo la inteligencia artificial se aplica en la robótica para mejorar sus capacidades. El G1, con su sistema de aprendizaje por imitación y refuerzo, y el Go2, con sus sensores de escaneo 360°, demuestran cómo los datos y la IA son esenciales para que las máquinas naveguen de forma autónoma, eviten obstáculos y realicen movimientos complejos.
Información de El País / redacción Noti AI
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