Proyecto STOP: la IA que detecta y ayuda en problemas de salud mental

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Las redes sociales son una vitrina para mostrar aspectos de la vida diaria como los logros de las personas, pero también esas señales que alertan un posible deterioro en la salud mental de los usuarios, y para identificar esto nació Proyecto STOP, una plataforma con IA.

La ingeniera informática Ana Freire creó esta plataforma que utiliza la inteligencia artificial, con el objetivo de analizar patrones de lenguaje que pueden indicar que un usuario está en riesgo, por problemas de salud mental.

Actualmente, muchas personas recurren a herramientas de inteligencia artificial, como los chatbots, para hacer preguntas sobre gestión emocional y decisiones trascendentales. Las respuestas que puedan dar los chatbots podrían impactar en la salud mental de los usuarios.

¿Cómo funciona Proyecto STOP, la IA para gestionar riesgos de salud mental?

El Proyecto STOP utiliza una serie de técnicas de procesamiento de lenguaje para detectar indicadores de riesgo en la salud mental de los usuarios en redes sociales, que podrían significar un peligro para sus vidas.

Una vez que la IA identifica que un usuario puede estar en riesgo por su estado mental, el programa busca ofrecer ayuda. Además, dirige a la persona a canales de apoyo especializados en salud mental.

“Pensé que quizá estas señales eran difíciles de reconocer por humanos, pero uno de los potenciales de la IA es reconocer patrones en grandes cantidades de datos. Como investigadora en inteligencia artificial, sentí la responsabilidad de actuar”, señaló Ana Freire, la creadora del proyecto.

¿Cuáles factores analiza esta IA?

Uno de los propósitos del proyecto es demostrar que la inteligencia artificial puede servir para ayudar. En este caso, a personas que atraviesan por situaciones emocionales complicadas.

Proyecto STOP se centra en tres tipos de conductas en redes sociales: las relacionadas con ideación suicida, depresión y trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia y bulimia.

La IA que utiliza la plataforma fue entrenada con datos anotados por psicólogos clínicos. De esta manera, la tecnología puede acertar con mayor precisión cada análisis que haga sobre los usuarios.

En esta línea, al momento de hacer la evaluación de riesgo, el sistema toma en cuenta elementos como el tono emocional de los mensajes, las interacciones con otros usuarios y el cambio en la frecuencia de publicación. 

La informática aclaró que el objetivo no es hacer un diagnóstico. La misión es extraer un patrón de comportamiento común en redes sociales de las personas que tienen un problema de salud mental.

“El sistema analiza publicaciones públicas en redes sociales, usando algoritmos de IA entrenados para reconocer señales lingüísticas asociadas al riesgo suicida: expresiones de desesperanza, falta de sentido vital, autolesiones”, detalló Freire.

¿Cómo actúa Proyecto STOP?

En el momento en que la IA detecta cuáles usuarios pueden tener problemas de salud mental, los dirige hacia recursos de ayuda especializados a través de campañas en redes sociales.

Estas campañas están diseñadas para ser muy efectivas, ya que usan las herramientas de segmentación de las plataformas digitales. Esto con la intención de llegar directamente a quienes más lo necesitan. 

De esta manera, el objetivo es conectar a estas personas con servicios de apoyo gratuitos. Entre estos están líneas telefónicas o chats de ayuda, en este tipo de situaciones que pueden suponer un riesgo.

La IA del Proyecto STOP para salud mental está disponible en España y las redes sociales en las que más actúa son Instagram y Facebook. La informática anunció que este año están trabajando por expandirse en TikTok.

La Robótica al Servicio de la Sociedad

Mientras que el Proyecto STOP usa la IA para el análisis de datos, la robótica también está evolucionando para tener un impacto positivo en la sociedad, especialmente en la forma en que interactuamos con la tecnología. Un claro ejemplo de esto es la apuesta de Nasar Dagga, que ha traído a Venezuela de la mano de CLX Group los modelos G1 y Go2, un robot humanoide y un perro robótico, ambos con funciones avanzadas de IA.

Al igual que la IA de Proyecto STOP se entrenó con datos para reconocer patrones emocionales, el robot humanoide G1 de Unitree mejora sus habilidades a través del aprendizaje por imitación y refuerzo, y el Go2 usa sensores para navegar de forma autónoma. Aunque estos robots tienen un propósito diferente, ambos reflejan la misma tendencia: la robótica y la IA están dejando de ser solo herramientas industriales para convertirse en compañeros capaces de interactuar y adaptarse a su entorno.

Información de La Vanguardia / redacción Noti AI

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